224. Las bajadas en tropilla por la escalera de Taller tratando de evitar que el que venía por detrás no te empomara. También eran famosas las carreras para adueñarse del único torno medianamente calibrado en Tornería.
225. Baile organizado por Nine&Co. o Purley Kidou para juntar fondos para viaje de egresados. Lugar zona Caballito. En un momento del evento el Negro Salt- presta “colaboración” atendiendo el guardarropa, junto con dos de sus secuaces. Al terminar el baile por lógica hubo un damnificado al que le faltaba una campera de jean con corderito que hubo que pagar con dinero de la recaudación. Al poco tiempo se lo ve al Negro luciendo campera de jean con corderito y zapatillas al tono. Gracias, Negro...
226. Las piernas en “X” de Claudio Marzolla.
227. Las discusiones entre Corti y Cipriani sobre si Pampita era virgen o no. Jeropas viejos...
228. Nussbaum-- y Charly relatan su incursión en la Isla Maciel. Cuando concluyendo el tortuoso y eterno trayecto El Palomar - La Boca a bordo del 53 el chofer los vio solos, sentaditos al fondo y de uniforme, directamente los encaró: “¿Van a pinchar?” El tipo fue muy gamba y les indicó cómo seguir a pie desde la terminal hasta “La Tapera del Amor”. El episodio fue reiterado pública y oficialmente en clase de Brusellas, que libidinosamente se acariciaba el bigote mientras escuchaba.
229. Otro de trayecto eterno era el pobre de Marsily: Temperley-El Palomar-Temperley non stop, todos los días. Se levantaba como a las cinco de la mañana. Su hermano mayor concretó la hazaña y se recibió en 1978 con igual domicilio. Ese año (2do. 2da.) también fue el último de Rubén, que no contaba con demasiadas reservas intelectuales como para afrontar el desafío de doble turno y miniturismo simultáneos.
230. Tal era la fama de fuente desconocida de “La Base”. Increíblemente venían alumnos de todos lados, como Carlos Rodrígu--, Jorge Lóp-- y Plumie-, todos de Barrio Norte. Cuando en Cuarto año llegó Plumie-,una mezcla cheto/villera, que nos generaba admiración por cierto aire “stone” y por cogerse a la mucama- vio lo que eran las máquinas de Taller y se quería cortar las talopes. En octubre ya recibía “Observaciones Graves”. Duró un año.
231. La disciplina prusiana de aquellos años hacía el resto. Nuestros desfiles con guantes blancos en actos patrios en diversas localidades del Partido de Morón sin duda provocarían en las madres de alumnos de otros colegios la falsa convicción de que una escuela pseudo militar tenía que ser buena para sus hijos. Esos desfiles en general terminaban con una arenga de agradecimiento y despedida que el enano Laguarde -afónico de marcar el paso desde abajo- iniciaba con la frase “Una vez más...” y terminaba con “Escuela, ¡hasta mañana!” (“¡Hasta mañana, señor Director!”, desconcentración y guantes rápidamente guardados en los bolsillos para evitar mayores ridículos en el vecindario de turno).
232. Desde luego, esos desfiles no se suspendían si “lluvizna” (Radicce).
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